1 febrero 2009:
Si 30 personas despidieron a la Virgen María en casa de J., nos esperaban 43 en el hogar de P.Un matrimonio que lleva pasando muy mala racha.
Después, contó P. que durante los 8 días se han reunido un buen número de vecinos para rezar. Y que su puerta ha estado abierta desde las 10 de la mañana hasta las 11 de la noche, con un ir y venir de gente que ni conocía, y mandó hacer una foto artística a la imagen y ponerla después en el mismo sitio donde estuvo.
Por la generosidad y amabilidad que ha demostrado con todos, la Virgen María Rosa Mística la ha tomado como celadora y depositaria de su bendita imagen en “B”.
También le ha otorgado el don de sanación, y ha curado a otras personas, a algunas de modo instantáneo, incluso primero dándose cuenta de su dolencia, sin que le dijeran nada, sintiendo fuertes deseos de curar y rezando así: “Madre mía, pon tú primero las manos, y las mías irán detrás”.
Pronto su hijo el mayor ha encontrado trabajo, y el del medio, aprobó enseguida el carné de conducir…
¡Gracias, María Rosa Mística!
Si 30 personas despidieron a la Virgen María en casa de J., nos esperaban 43 en el hogar de P.Un matrimonio que lleva pasando muy mala racha.
Después, contó P. que durante los 8 días se han reunido un buen número de vecinos para rezar. Y que su puerta ha estado abierta desde las 10 de la mañana hasta las 11 de la noche, con un ir y venir de gente que ni conocía, y mandó hacer una foto artística a la imagen y ponerla después en el mismo sitio donde estuvo.
Por la generosidad y amabilidad que ha demostrado con todos, la Virgen María Rosa Mística la ha tomado como celadora y depositaria de su bendita imagen en “B”.
También le ha otorgado el don de sanación, y ha curado a otras personas, a algunas de modo instantáneo, incluso primero dándose cuenta de su dolencia, sin que le dijeran nada, sintiendo fuertes deseos de curar y rezando así: “Madre mía, pon tú primero las manos, y las mías irán detrás”.
Pronto su hijo el mayor ha encontrado trabajo, y el del medio, aprobó enseguida el carné de conducir…
¡Gracias, María Rosa Mística!
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