7/12/06 "A" (La misma que vino a contarnos su testimonio hace unos 15 días)nos dice:
"El domingo pasado, mi marido y yo fuimos a La Zubia a casa de mi cuñada, (un pueblo saliendo de Granada camino de Sierra Nevada). Le regalé la estampa que me disteis. La recibió con mucha alegría y emoción, tanta, que decidimos rezarle un Rosario los dos matrimonios.
“Terminado el Rosario, a poco llamaron al portero automático y lo cogió ella, mi cuñada, pero al oír la voz, se puso tan nerviosa que en vez de abrir la puerta, se fue corriendo a su marido a pedirle que la sostuviera, porque le temblaban las piernas… pues quien había llamado era nada menos que su hermano, con el cual llevaba más de dos años sin hablarse, y no sabía por qué había roto con ella…
“El venía desde Granada capital no a verla, sino a pasar el rato en el monte y a buscar tomillo, pero cerca de la puerta de ella, sintió un impulso muy grande de llamar, y así lo hizo.
“El encuentro fue muy emotivo… Atribuyen esta reconciliación a María Rosa Mística.
"El domingo pasado, mi marido y yo fuimos a La Zubia a casa de mi cuñada, (un pueblo saliendo de Granada camino de Sierra Nevada). Le regalé la estampa que me disteis. La recibió con mucha alegría y emoción, tanta, que decidimos rezarle un Rosario los dos matrimonios.
“Terminado el Rosario, a poco llamaron al portero automático y lo cogió ella, mi cuñada, pero al oír la voz, se puso tan nerviosa que en vez de abrir la puerta, se fue corriendo a su marido a pedirle que la sostuviera, porque le temblaban las piernas… pues quien había llamado era nada menos que su hermano, con el cual llevaba más de dos años sin hablarse, y no sabía por qué había roto con ella…
“El venía desde Granada capital no a verla, sino a pasar el rato en el monte y a buscar tomillo, pero cerca de la puerta de ella, sintió un impulso muy grande de llamar, y así lo hizo.
“El encuentro fue muy emotivo… Atribuyen esta reconciliación a María Rosa Mística.
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