martes, 22 de junio de 2010 | |

A35 GRACIAS A DOMICILIO

En casa de S 27/02/08.
Esta señora la tuvo 13 días a causa de enfermedad de la celadora, que no pudo trasladar la imagen a otra casa.
Ese día, cuando la recogimos, cuenta que a los 10 minutos de estar sola con la imagen, el salón empezó a oler fuerte a rosas, al rato llega su marido, que se asombra del olor y pregunta que qué ambientador ha usado. Le contesta que no es ambientador ninguno. Y a poco, el hijo, que viene del Instituto, lo mismo. ¿Ves cómo no era yo sola quién olía? No es ningún ambientador, es… ¡Se me ponen los pelos de punta, es la Virgen!
Le dijo a la celadora que en mejor momento no pudo llegar la Virgen, porque ella estaba muy baja de ánimos, siempre andaba muy nerviosa porque pronto se le cumplía el contrato de trabajo; además, dudaba mucho de su fe.
Que todo el tiempo que ha estado la imagen, olió a rosas, y ella estuvo tranquila y con mucha paz en el corazón, dándole todo igual. Y ahora está convencida que le llamarán de nuevo.
Su marido no es creyente, por una cosa que le pasó, pero sí se muestra muy respetuoso y tolerante; en cambio, el hijo sí es mariano, y al entrar cada vez en el salón, resultaba gracioso verle hacer la señal de la cruz con reverencia.
Al hijo, le concedió el favor de ir el próximo curso a Granada, a estudiar, alojado en un Colegio Menor de Sacerdotes.
Y la celadora, al fin de la visita, sin saber porqué, empezó a hablar: que la Virgen había derramado muchas bendiciones en esa casa, y que el marido había recibido una gracia muy grande…
Hasta aquí había escrito del testimonio, pero echando de menos la gracia y los diálogos de la celadora, y se me fue olvidando desde que me los contó, recién recogida la Virgen, que después llevamos a casa de otra mujer necesitada de consuelos, y luego a casa, cenar, etc. de modo que le dije que probara a escribirlo ella, que tenía mucha gracia.
Lo hizo y escribió:
“Qué verdad es, que la Santísima Virgen María, va dónde, cuándo y cuántos días quiere.
Ella eligió ir a casa de M.P., y fue una sorpresa, pues aún no le correspondía recibirla…”,
En este momento la celadora se quedó sin saber qué poner y pidió ayuda a la Virgen, y la Virgen le confirma que desea que escriba estas anécdotas que harán mucho bien a quienes lo lean, reavivando la fe de muchos de sus hijos, y que no tema, pues Ella estará a su lado y la ayudará. Que ha querido ir a casa de su hija M.P., pues necesitaba reforzar su fe y renovar su alegría, y J. (el marido), recibió una gracia, recuperará la fe.

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