viernes, 18 de junio de 2010 | |

A25 CURACION EXTRAORDINARIA

R, una chica de 19-20 años, iba con su novio en la parte trasera de la moto, y tuvieron un accidente. Al chico no le pasó casi nada, pero ella sufrió un grave traumatismo craneoencefálico.
Entró en la UVI sin poder moverse, pero aún podía hablar muy bajito, y creemos no estaba lejos de la muerte, pues veía un espíritu humano del que se quejó diciendo “no me deja, no me deja”.
Operada de la cabeza y después de MÁS DE DOS MESES EN LA UVI y ya en su habitación, aparentemente quedó peor, no podía hablar en absoluto, la mirada totalmente perdida, alguna vez sólo movía los párpados.
El 31/07/07, por medio de una noticia dada por un familiar y una inspiración, la Virgen manifestó su deseo de visitar a la muchacha en su imagen de Virgen Peregrina.
La celadora habló primero con el padre, el único que estaba con ella, y experimentó cierto rechazo, mas sintió debía hacerlo con el capellán, se puso en contacto con la centralita y le llamó, explicándole el caso; el sacerdote supo enseguida le hablaban de R., y dijo la veía todos los días, pero no hacía nada porque la enferma no podía hablar ni atender, entonces la celadora le explica que ella no es ninguna mística, pero sintió como que la Virgen quería hiciera todo lo posible por confesarla y darle la comunión, pues la chica “iba a recibir una gracia muy grande”, que lo intentara, pues el Espíritu Santo le iba a ayudar. El sacerdote parece se muestra conforme.
A la tarde fuimos a verla, estaba la madre, se puso la imagen en la cama, de tal modo que la muchacha la cogiera, ayudada por la celadora, y le hablamos y rezamos por ella un Rosario, la chica estaba en el estado antes descrito, tan sólo alguna vez ponía los ojos un poco más vivos. No podía mover otra parte de su cuerpo.
Cuando íbamos por el cuarto misterio doloroso vino el padre, se extrañó, y la madre nos dijo que acabáramos porque la chica estaba muy cansada. Le explicamos que quedaba muy poco y preguntamos a la chica, la cual asintió poniendo más vivos los ojos, moviendo algo las pestañas y ¡apretando el Rosario! y continuamos. No se dijeron las letanías.
Y al terminar, la chica, que no se podía mover en absoluto, ante los asombrados ojos de todos, SE HACE LA SEÑAL DE LA CRUZ Y LUEGO ACARICIA A LA VIRGEN EN LA CARA.
La madre exclama ¡Oh, mi hija, mi hija…!
A partir de nuestra visita, la recuperación fue rapidísima, la chica habla y come con toda normalidad, tan sólo a fecha de 06/08/07 supimos estaba necesitada de rehabilitación, por la pérdida de masa muscular.
Quedó absolutamente normal, tan solo con unas ligeras huellas en la cara, que la acomplejaban algo, por lo cual se la llevamos a su chalet del P. T. donde vivían, algo apartados, por septiembre.

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