En Avenida de B...
Hace una semana, cuando llevamos la Virgen al piso, la mujer no se fiaba de un niño, su nieto, y como no había sitio adecuado en el salón, para preservarla de travesuras, dijo de poner la imagen en una cómoda elevada de su dormitorio.
En esa semana, soñó dos veces con la Virgen.
Y la hija, de 22 años, que vive con ella, oía pasos por la noche, como entrando y saliendo del dormitorio, y a la mañana le pregunta a la madre:
- Oye, ¿tú te has levantado esta noche?
- No.
- ¡Pues anda, no seas egoísta, y saca a la Virgen de tu habitación!
- No.
- ¡Pues anda, no seas egoísta, y saca a la Virgen de tu habitación!
Entonces decidieron ponerla en el pasillo, encima de la repisa de la calefacción, y ambas, como no tenían rosario, se lo rezaron usando el mismo de la imagen, cogiéndolo con cuidado.
Ella recibió un favor muy grande, la reconciliación con su hermana, con la que apenas se hablaba, a causa de los problemas que les daba un bajo comercial a nombre de las dos.
Siempre que tenía que ir a verla, era con ese motivo, y antes se ponía muy nerviosa, temía las reacciones de su hermana.
Pero esta vez iba muy cambiada, alegre y muy tranquila, y le dice a su hermana muy sonriente que con el bajo se hace lo que ella diga, pues ya todo le daba igual.
Se sorprendió de la reacción de su hermana, pues le pidió perdón y le dio un par de besos, y desde entonces, de este modo tan simple, todo cambió entre las dos hermanas, y de nuevo se quieren mucho
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