domingo, 20 de junio de 2010 | |

A32 PROTECCION A SUS ELEGIDOS

En casa de A. R, 24/01/08
Un 4º piso sin ascensor, un matrimonio joven con un hijo varón de unos 10-11 años.
Espontáneamente se le ocurrió a la celadora decirles: “No os asustéis de nada de lo que ocurra…”
Y el 31/01 nos cuentan, que tal día una persona desconocida la llama al móvil diciendo que su madre, muy mayor, en el polígono V., a la altura de la iglesia que hay en la avenida, sufrió un mareo y se desplomó de golpe, que ya venía una ambulancia, etc.
En Urgencias los médicos se asombran, dada la caída tan aparatosa que tuvo, que rebotó la cabeza, de que no tuviera absolutamente nada roto, tan solo unas pocas magulladuras y un chichón en la frente.
Toda la semana notaron la presencia de Ella, hasta tal punto que, teniendo costumbre de salir todos los días, sobre todo esa semana de buen tiempo, no fueron capaces de salir un solo día y se quedaron en casa, así, tan felices.
Y la celadora le pregunta al marido:
- Y tú, ¿qué? Sospechando guardaba algo…
Hace un gesto como extrañado, y dice que aún no se explica lo que le pasó el domingo, la primera y única vez que le pasó, por lo visto tienen un campo, pero él acostumbraba a irse solo a pasar allí toda la mañana y llegando allá, se da cuenta que se le olvidaron las llaves y que no puede entrar.
Vuelve a su casa y se queda con los suyos.
- ¡La Virgen no quería que estuvieras lejos de tu familia, sino que santificaras el domingo!
Le comenta la mujer que apenas han puesto objetos o fotografías para que la Virgen las
bendijera, y la celadora les asegura que está bendecida toda la casa…
Y de pronto, con toda solemnidad y poniéndosele el vello de punta en piernas y brazos, les asegura que ese piso va a ser un refugio, que acudirán muchos de ambas familias a refugiarse en él.

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