Del 01/03 al 08/03/2009
El 7 por la mañana M.P. sintió el impulso de llamar a A.P. para saber algo, pues en su día sintió que la Virgen iba a derramar allí abundantes gracias…
Y en efecto, durante la visita de María Rosa Mística en casa de A.P., la Virgen María ha derramado copiosas gracias a todos los que se han acercado a visitarla.
¡Y es que ella no se deja ganar en agradecimiento y amabilidad! A. y su hija vienen padeciendo muchos años, la madre de ansiedad y la hija de depresión, y ambas con insomnio, angustias y miedos, a causa de graves problemas familiares.
Y, desde que la Madre Celestial está en su casa, las dos están muy tranquilas y duermen sin necesidad de pastillas, la hija en el salón, se apaña en el sofá, pues no se quiere desprender de la Virgen, y lo más importante, ¡hay mucha paz y tranquilidad en toda la familia, algo totalmente inusual!
Un día de éstos primeros de la semana, nos cuenta, llegó J., el de la Ermita de Santa Gema, con un grupo de personas, y durante el rezo del Santo Rosario, se inundó el salón de un olor a flores muy suave y finísimo, de esta forma la Virgen dejó sentir Su Presencia en muchos testigos. Y como es natural, se llenaron todos de alegría y gozo y se corrió la noticia por todo el pueblo, de manera que después fue llegando gente y más gente al Rosario, y hace poco estuvieron tantos en el salón y alrededores, que estaban todos apiñados y apretujados de pie sin poder sentarse, hombro con hombro, y el salón es grande…
¡María, Rosa Mística, rogad por nosotros!
Y, desde que la Madre Celestial está en su casa, las dos están muy tranquilas y duermen sin necesidad de pastillas, la hija en el salón, se apaña en el sofá, pues no se quiere desprender de la Virgen, y lo más importante, ¡hay mucha paz y tranquilidad en toda la familia, algo totalmente inusual!
Un día de éstos primeros de la semana, nos cuenta, llegó J., el de la Ermita de Santa Gema, con un grupo de personas, y durante el rezo del Santo Rosario, se inundó el salón de un olor a flores muy suave y finísimo, de esta forma la Virgen dejó sentir Su Presencia en muchos testigos. Y como es natural, se llenaron todos de alegría y gozo y se corrió la noticia por todo el pueblo, de manera que después fue llegando gente y más gente al Rosario, y hace poco estuvieron tantos en el salón y alrededores, que estaban todos apiñados y apretujados de pie sin poder sentarse, hombro con hombro, y el salón es grande…
¡María, Rosa Mística, rogad por nosotros!
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