mayo 2009
En casa de una venezolana, no sabemos aún si separada o madre soltera, que tiene dos hijas, la mayor de 12 años, y la más chica, de tan sólo 4 años, fruto de su unión actual. Es muy devota de María Rosa Mística porque en su país también lo son, y dice, que allí es muy milagrosa y se cuentan tantas cosas de Ella, hasta incluso que se aparece…
La celadora M. de “B” le ofrece llevarle la imagen. Ella al principio se quedó cortada, pues se creía muy indigna, sabiendo de sobra “no estaba nada bien” su situación ante Dios. Pero M. insistió, acordándose del testimonio de la celadora de “A”, que la llevó a casa de otra muchacha en situación similar, donde la Virgen le dijo que “era Madre de pecadores y Madre de Misericordia” (A8).
La menor de las hermanas estaba entusiasmada con la imagen, tanto, que la madre preguntó a M., dado su comportamiento y lo que le pasaba, si vería a la Virgen… M. contesta que ¿porqué no…?
No ocurrió igual con la hija mayor, hasta entonces indiferente a lo religioso, que se sentía muy molesta tan sólo de la presencia de la imagen en su casa…
Y a mitad de la semana, yendo las dos niñas juntas, las dos ven a la Virgen en lo alto de un olivo. Cuenta la mayor, que la Virgen es muy joven, le da sólo como quince o dieciséis años, y muy guapa, muy sonriente, con mucha paz y dulzura, con la cara ladeada, que era la misma Rosa Mística, pero apenas se le veían las rosas en el pecho porque tenía los brazos cruzados, con las manos casi en los hombros…
En casa de una venezolana, no sabemos aún si separada o madre soltera, que tiene dos hijas, la mayor de 12 años, y la más chica, de tan sólo 4 años, fruto de su unión actual. Es muy devota de María Rosa Mística porque en su país también lo son, y dice, que allí es muy milagrosa y se cuentan tantas cosas de Ella, hasta incluso que se aparece…
La celadora M. de “B” le ofrece llevarle la imagen. Ella al principio se quedó cortada, pues se creía muy indigna, sabiendo de sobra “no estaba nada bien” su situación ante Dios. Pero M. insistió, acordándose del testimonio de la celadora de “A”, que la llevó a casa de otra muchacha en situación similar, donde la Virgen le dijo que “era Madre de pecadores y Madre de Misericordia” (A8).
La menor de las hermanas estaba entusiasmada con la imagen, tanto, que la madre preguntó a M., dado su comportamiento y lo que le pasaba, si vería a la Virgen… M. contesta que ¿porqué no…?
No ocurrió igual con la hija mayor, hasta entonces indiferente a lo religioso, que se sentía muy molesta tan sólo de la presencia de la imagen en su casa…
Y a mitad de la semana, yendo las dos niñas juntas, las dos ven a la Virgen en lo alto de un olivo. Cuenta la mayor, que la Virgen es muy joven, le da sólo como quince o dieciséis años, y muy guapa, muy sonriente, con mucha paz y dulzura, con la cara ladeada, que era la misma Rosa Mística, pero apenas se le veían las rosas en el pecho porque tenía los brazos cruzados, con las manos casi en los hombros…
El efecto ha sido una conversión rápida y fulminante para la hija mayor, que a su edad va a Misa todos los días, confiesa con frecuencia, etc., y quizá, esperamos, los demás efectos que acompañan al aumento de fe en los miembros de una familia…
La chica hace apostolado, su maestra es monja, y de vez en cuando se acerca al olivo a acordarse de la visión que tuvo…
La chica hace apostolado, su maestra es monja, y de vez en cuando se acerca al olivo a acordarse de la visión que tuvo…
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